"La primera ley de la termodinámica declara que la energía del universo es constante; la segunda, que esa energía propende a la incomunicación, al desorden, aunque la cantidad total no decrece. Esa gradual desintegración de las fuerzas que componen el universo, es la entropía. Una vez igualadas las diversas temperaturas, una vez excluida (o compensada) toda acción de un cuerpo sobre otro, el mundo será un fortuito concurso de átomos. En el centro profundo de las estrellas, ese díficil y mortal equilibrio ha sido logrado. A fuerza de intercambios el universo lo alcanzará, y estará tibio y muerto.
La luz se va perdiendo en calor; el universo, minutos por minutos, se hace invisible. Se hace más liviano, también. Alguna vez, ya no será más que calor: el calor equilibrado, inmóvil, igual. Entonces habrá muerto." La dotrina de los ciclos, III; en Historias de la eternidad, J. L Borges.-
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