El recuerso sigue vivo. Más que el recuerdo, la vivencia, la experiencia sigue latente, como desde el primer día de regreso.
Sería una contradicción o una paradoja o algo similar, pensar en una vivencia como muerta.. Algo vivido, murió? No, algo vivido, algo adquirido. No muere, sino que queda subyacente a cosas más banles, más momentáneas y menos importantes.
Más momentáneas y menos importantes? Y qué con vivir el momento...? Aquí mismo, renglones abajo, Jack London da cátedra sobre el éxtasis de la existencia, sobre aquello que saboreamos y no damos cuenta de, sobre lo que sentimos, lo que experimentos, sobre lo que vivimos cuando vivimos de una forma pura, real, inmemorial, irrecordable.
Creo que es por esto que se puede enunciar que una vivencia ha muerto, porque no la retenemos definidamente en la memoria. Demasiadas contradicciones. Y el recuerso sigue vivo.. Y la vivencia no ha muerto... Acabo de sugerir que el recuerdo no es consecuencia de la vivencia, de otro modo, la segunda no sería tal cosa.
Pero qué es, o más drástico aún, qué sería?
Esto es algo con lo que enloquecí a una amiga muy amiga mía.
Tendrán las cosas, o a lo que nos tenemos el tupé de cosificar, una propia personalidad, una propia identidad. Es imposible no quitarse este maldito personaje de creador de todo. Me está poniendo nervioso por lo que no voy a tomar cuidados en la redacción ni en vocabularios ni terminólogías. Por el sólo hecho de cuestionar su "propia identidad" estoy sugeriendo, NO, estoy RECTIFICANDO mi condición de humano corto y definidor y imposibilidad de las cosas de no tener otra identidad de la que nos de dimos. "Un árbol, tendrá una identidad propia?" Qué es un árbol? De qué hablo cuando hablo de un árbol? Qué identidad es la que pongo en duda si tampoco estoy seguro de la idendtidad que tengo?
Saboreo Buenos Aires, la Ciudad, la Capital Federal me gusta mucho. Tiene una majestuosidad similar a los paisajes que anhelo. De hecho, utilizo ese anhelo para sobrellevar mis días aquí; hago de simples plazas, paraísos terrenales, me revelcoría cual perro en el pasto (préterito imperfecto? Subjuntivo? Lo hago, me revuelco en cuanto momento encuentro), los árboles, todas esas pequeñas porciones de felicidad, esas ínfimas dósis de naturaleza-un poco muerta- que no abundan, que sólo decoran (y en su línea más macrista con mucha soberbia y geometricidad bella) a esta mole urbana, son las que me hacen feliz, las que me renuevan, me dan vitalidad, me fortalecen, me dan respiro, me purifican, en todos sus sentidos.
Me purifican, en todos sus sentidos.
Son mi escape, pero espero que no lo sean por el resto de mi vida.
Parezco de 50 años, pero en realidad recién alcanzo las dos décadas de vida. Recién? De vida? que ostentoso de mi parte pensar que estuve viviendo hasta ahora.
En fin, los viajes, lo andado y lo desandado. Lo hecho y deshecho. Todo aquello vuelve, está constantemente presente, latente como me agrada decir. Reprimida, Subyacente.
Yace, escondido, mi sincero amor, mis pensamientos más profundos, mis reales bondades y mis insalvables defectos. Mi realidad sigue y seguirá yaciendo, intacta, inmóvil, inerte, inherente a lo que en mi alrededor suceda pero susceptible a lo que en mi genere, a mis reacciones. Es difícil. No soy quien soy. O no creo estar siendo quien en realidad soy. En realidad... qué inoncente... qué ingenuo.
Qué ES realidad y qué es en realidad? Qué o quién soy? Tendré otra identidad? Si la tengo(Sí, las tengo)yace, valga la redundancia, muerta. Dónde están ls vivencias entonces? Soy un puro recuerdo, totalmente anecdótico? Seré conciente de alguna otra vida pasada, más vivida que ésta que no es más que.. qué? Segundos tras segundos, milésimas como para dar cuenta de "mucho"... Qué podra aportar el psicólogo? No mucho más, lo sé y lo entiendo. Entiendo mis problemas, pero no dejan de ser problemas por entenderlos. No dejo de tener problemas por reflexionarlos. No dejo de ser lo que no me gusta ser por el simple de dedicar una canción de un momento a otro, de seguir hablando. No cambio. Soy el mismo oportunista de siempre, el mismo facilista. Y la culpa de todo ellos son los más amplios y diversos factores externos completamente ajenos a mi. Conozco las causas y conozco las consecuencias. Pero quién soy para determinar cómo puede llegar afectar a los demás o a lo demás... Quiénes son los demás? Qué soberbia pensar en uno mismo y el otro o la otra pensar en qué puede importar para el uno antes mencionado. Pero sí, importa. Si no no sublimaría todo en canciones, en música.
m.j.?.L 08/08/2011