Cual Wilson, te deje ir por las aguas del Pacífico, claro que terminaste en la manos de una niña peruana de clase media alta bastante ladrona, rápida y de manos hábiles. No creo que te de mejor cuidado que el que nosotros, en esas últimas maravillas horas de un 27 de febrero. Qué fecha. Donde sea que estés, hijo mío, te deseo lo mejor. Ya nos vamos a reencontrar. Hete aquí, el último registro hallado de mi primogénito.

1 comentario:
Jm!...Creo que lo conozco, su cara me parece conocida, pero no puedo dilucidar de donde....
Publicar un comentario