"¡Qué indefenso está el hombre ante los elogios ! Tomás no podía evitar tomarse en serio lo que decía el Ministerio![...]
Si está usted sentado cara a cara con alguien afable, respetuoso, cortés, es muy difícil darse cuenta permanentemente de que nada de lo que dice es verdad, de que alguna de sus afirmaciones es sincera. No creer(permanente y sistemáticamente, sin un momento de duda) requiere un enorme esfuerzo y exige entrenamiento[...]" Kundera.-
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