"..Nuestro mundo no es el de Otelo. No se pueden fabricar coches sin acero; y no se pueden crear tragedias sin inestabilidad social. Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto, a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay hay padres ni madres que estorben; no hay esposas ni hijos ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar. Y si algo marcha mal, siempre queda el soma...[...] La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. Y, naturalmente, la estabilidad no es, ni con mucho, tan espectacular como la inestabilidad. Estar satisfecho de todo no posee el encanto que supone mantener una lucha justa contra la infelicidad, ni el pintoresquismo del combate contra la tentación o contra una pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza..." Aldous Huxley, Un mundo feliz.-
De lo que deduzco...
"...(17:05 Lunes 13/09) Extraña conexión la de estos dos individuos. Uno deseando que deje de llamarlo y otro buscando cualquier excusa para hacerle la vida imposible, se encuentran después para comer un abundante plato de ravioles o una pizza en algún añejo y porteño sucucho céntrico.
Constante evaluación de esta relación desgastada, sin siquiera haber existido alguna vez.
Esto de escribir una frase(como la última) con sujeto tácito y verbo tácito es algo que estoy perfeccionando. Paciencia.
Imagináte un lápiz al que le han sacado tanta punta que solo cabe entre el pulgar y el índice, mordido en su extremo rojo, despintado como si hubiese analizado años de oraciones, hecho hojas de ecuaciones, mil y un machetes. La cuestión es que, dicho corroído lápiz, NUNCA escribió ni un sólo renglón, no trazo algún eje, no subrayó un puto libro, nada; dicho lápiz no tiene historia aparente que contar. Y sí, digo aparente porque no hay registro, no hay vestigio, evidencia de que el lápiz haya funcionado; y no creo, sinceramente, que ahora, después de años, pueda escribir. Sería terco intentarlo con un material tan hecho mierda como éste, sería dañino, de mal gusto jugarse con tan débil útil escolar. Lo raro es que sigue ahí, jamás se quebró ni se quebrará, la punta siempre aguda, siempre filosa, cortaría, desgarraría la hoja más gruesa.
Debería tener más cuidado al elegir mis analogías... Se supone que necesito un psicólogo urgente, ja ja, pero en cambio logro minimizar mis angustias, el más profundo de mis problemas, sino EL problema, a tan solo un lápiz. Me lleva a pensar que hasta hago alarde de mis desgracias, me creo el único con problemas de carácter psico-emocionales, cuando sé que hay peores. Lo que me fascina y descubro es cómo me afecta a nivel social, en mi desarrollo como "persona", como "adolescente" y/o "adulto", y, de hecho, me es inevitable relacionarlo todo, aunque es lo que menos quiero. Hacer partícipe a mi viejo de mi vida, sólo por el hecho de culparlo de lo mal que me va, es darle demasiada importancia a su insignificante pero tan necesitada existencia. Quizás tenga que quebrar el lápiz. Cada vez que intento ponerlo en uso, la punta me rompe la hoja siquiera antes de comenzar a escribir...."
Y volviendo al día de la fecha, a la actualidad, aclaro que eso es de hace casi dos semanas, y las cosas han cambiado. Estoy, una vez más, intentando quebrar el maldito lápiz, en pleno proceso de despaternalización, en plena y "aparente" (recurro a ese término, a esa expresión, recurro a la apariencia) superación (también una vez más esto de supuesta superación). En fin, mis problemas se basan en mi inquietante pero llevadera economía, que pasó de no saber cuánto gastaba en una noche, a andar contando cada moneda que pierdo, mi situación educacional, tambaleante también y también muy influenciada por la economía hogareña, y mis ganas de despedirme de la gran urbe. Ah claro y de pasar toda un agradable tarde tomando un helado. Mañana tengo que enfrentar a mi padre, por teléfono claramente. Soy demasiado cagón para decirle algo en la cara. Una vez lo hice, fue la peor idea que se me podría haber ocurrido a las 14 años... pero esa es otra historia.
La puta madre, me siento realizado cuando me cito a mí mismo, cuando cito algo que escribí a mano. Es otra onda, totalmente. Con qué poco me conformo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario