Anunciaban tormenta, inundaciones en Capital y Gran Buenos Aires, maremotos y tsunamis. Aún así salí a pasear. Según lo previsto (lo que yo preveía) se largó la lluvia. Botas y paraguas y aún así sali a caminar un rato. Lluvia copiosa pero "tímida" de todas formas, diría yo.
Fui, compre el pan, charle un rato con la panadera y hasta me di el gusto de tomarme unos mates sentado en la placita. La gente desde sus autos -más bien eran buques, barcos y veleros, por los maremotos claro- me miraba horrorizada y preocupada al pasar y pensaban "qué carajo hará este viejo tomando mate bajo de la lluvia?"
Yo simplemente les dedicaba una sincera y amable sonrisa.
Yo simplemente les dedicaba una sincera y amable sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario