Cuan horrible es poder decir que uno mismo está enfermo. Yo creo que ayer, cuando lo dije, cuando toque fondo, fue doble o quizás el triple de trágico. Lloraba desconsolado, lloraba en inglés, pero de antemano lo sabía en español. Y fue como maldecir, la peor maldición que dije en mi vida.
Angustiado, Enojado, frustrado con el ser que no estoy dejando ser, con el que no se deja querer, no se atreve a querer.
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